Una historia triste





Enrico y Maria Clara se conocieron en una fiesta de cumpleaños de un amigo en común.
Ninguno de los dos dice que fue amor a primera vista. Por el contrario. Cuando hablaron por
primera vez fue para pelear. A Enrico no le gustaba la música y Maria Clara era la responsable de
la selección de las canciones de la fiesta. Los dos pasaron toda la noche discutiendo sobre cantantes,
ritmos musicales,  éxitos de ventas de los CDs.  Por fin, se besaron. Era el inicio de una relación sólida
de amor y amistad.

Cinco años después, nacía Ángelo. Un niño con cara angelical y que cambió totalmente la vida de la
pareja. Enrico y Maria Clara tuvieron que casarse y hasta alquilaron una casita lejos del área céntrica
donde trabajaban. La rutina no era fácil, pero los dos parecían felices. Sin embargo un día, todo cambió. 


La tragedia empezó en un día caliente de verano. El reloj paró de funcionar por la noche y Enrico y
Maria Clara se despertaron súper tarde. Maria Clara tenía una importante reunión en su trabajo y
Enrico tenía una clase en 40 minutos. Salieron lo más rápido posible y, para acelerar el trayecto,
decidieron cambiar la ruta diaria. Enrico iba a dejar a Maria Clara primero y después llevaría a Ángelo
a la guardería infantil. 


Cuando llegaron al primer destino, Maria Clara besó rápidamente a Enrico y, al salir del carro, miró al
asiento trasero y le dijo al bebé, que estaba dormido: "te amo, mi angelito". Y le lanzó un beso con las
manos. Enrico, que estaba absorto en sus pensamientos sobre la clase, se olvidó de dejar a Ángelo en
la guardería y siguió directamente hacia la universidad.


Él salió del carro con prisa porque solo tenía 5 minutos para llegar a tiempo a la clase. El sol ya estaba
fuerte y no eran ni las ocho de la mañana. Enrico incluso pensó: "¡Qué bello día para ir a la playa!". Él se
alegró cuando entró a la clase llena de jóvenes y fresca por el aire acondicionado.



Todo marchaba bien, hasta que Enrico sintió un dolor fuerte en el pecho. Pero (él) no paró su clase y
continuó hablando sobre las culturas medievales en la Península Ibérica. El dolor fue aumentando y le
empezó a faltar el aire. Uno de los alumnos le preguntó si todo estaba bien. Enrico no pudo responder.
Estaba a punto de desmayarse. Los estudiantes se desesperaron y llamaron a una ambulancia. 


Cuando los médicos llegaron fue que Enrico, súbitamente, se acordó de su hijo y gritó: "¡Mi hijo! ¡Mi hijo
está en el carro! ¡Mi hijo está en el carro!". Llorando, él pidió a uno de los médicos: "por favor, ve a mi
carro ahora. Aquí están las llaves. Mis alumnos saben dónde parqueo mi carro. Mi hijo...yo lo olvidé en
el carro". 


Un médico y un alumno corrieron hacia el carro, pero ya era tarde. Cuando abrieron la puerta, vieron
el cuerpecito de Ángelo, en el asiento trasero, sudado por el calor. El bebé ya estaba muerto. 

Al mismo tiempo, Maria Clara, en su reunión, tuvo una sensación rara, como si su hijo estuviera en sus
brazos por un momento y pensó: "Ángelo debe estar pensando en mí".

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