El vídeo que chocó al país





El 22 de abril, cuando Brasil contaba con 52 mil casos de Covid-19 y casi cuatro mil personas muertas,
Jair Bolsonaro se reunió con sus ministros en Brasilia, la capital del país. Por una decisión del Supremo
Tribunal Federal, ahora en mayo, todos los brasileños pudieron ver un video de este encuentro
ministerial en la televisión. Lo que se vio fue un shock para muchos brasileños.


En la reunión, el presidente y sus ministros ni siquiera hablaron sobre las muertes provocadas
por el virus o discutieron acciones para controlar la propagación de la enfermedad en Brasil.
El único momento en que se habló sobre la crisis causada por el coronavirus fue cuando el ministro
de Economía, afirmó que "si el gobierno ayuda a las grandes empresas,  va a ganar más plata,
pero si ayuda a los pequeños o micro empresarios, el gobierno solo va a perder dinero". 


El ministro del Medio Ambiente, en seguida, dijo que ellos (el gobierno) deberían aprovechar el
momento de caos - en que los brasileños están llorando por sus muertos o preocupados por
perder sus empleos - para aprobar proyectos impopulares, como acciones para facilitar
la deforestación de la Selva Amazónica, la disminución de las áreas protegidas de los indígenas,
y la apropiación del patrimonio histórico del país. 


La ministra de la Mujer y Derechos Humanos pidió la palabra para decir que "los gobernadores
y alcaldes deberían ser encarcelados porque están cumpliendo con las resoluciones de la
Organización Mundial de la Salud (OMS), o sea, ellos están implementando medidas de
distanciamiento social radical (lockdown) o parcial e impidiendo que las tiendas que no son
esenciales abran durante el período de cuarentena. 


El ministro de la Educación no se intimidó al llamar “vagos” a los ministros del Supremo
Tribunal Federal. El ministro también dijo que a él le da rabia cuando las personas hacen
la clasificación "pueblos indígenas", "pueblo negro", porque para él todos son "solamente brasileños".


Pero fue el presidente el que más habló durante la reunión, que duró dos horas. Bolsonaro
habló como si estuviera en una mesa de bar, usó palabras vulgares casi todo el tiempo,
y - así como sus ministros - cometió varios crímenes de responsabilidad. Dijo además que
quería interferir en la PF (Policía Federal) para proteger a sus hijos y amigos (ellos son
investigados por lavado de dinero y conexión con la milicia en Río de Janeiro), además comunicó
que quería cambiar a los comandantes de la policía para poner a alguien de su confianza.
Admitió que iba a intervenir en los ministerios también y, si a los ministros no les gustaba,
los sacaría. Inclusive dijo que quería armar a todos los "ciudadanos de bien" para que ellos
pudieran luchar contra los alcaldes y gobernadores que impusieron los lockdowns en las ciudades.
Bolsonaro - como lo viene haciendo casi diariamente - insultó a la prensa, la oposición y a sus
ex-simpatizantes que ahora son sus enemigos.  

Hoy, Brasil tiene más de 342 mil casos de Covid-19 y 22 mil muertes, sin considerar 
el sub-reporte de casos. Las personas que perdieron sus empleos o no pueden trabajar
más tienen que quedarse por horas en cola frente a los bancos públicos para retirar una ayuda
de 600- reales ($100 dólares) prometidos por el gobierno. Muchos - o porque no tienen todos
los documentos necesarios o simplemente porque no pudieron registrarse por la Internet
(el gobierno exigió un registro hecho únicamente por Internet) - carecen de  acceso a ese beneficio,
viven de la ayuda de amigos o salieronra las calles para pedir ayuda a los desconocidos.
De acuerdo con la OMS, Brasil va a ser - muy pronto - el nuevo epicentro de la Covid-19 el
en mundo y el país está como en la reunión de Bolsonaro con sus ministros: un verdadero desastre.

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